«La clase de piano», de Gabriel Katz

«La clase de piano», de Gabriel Katz (Suma, 2019)

Sinopsis:

En medio del bullicio de la Gare du Nord de París el Preludio y Fuga nº 2 en Do menor de Bach se escucha claramente. Frente al piano de uso libre de la estación se sienta Mathieu, de 20 años. La música es su secreto, del que no habla en el barrio de la periferia donde vive. Allí pasa el tiempo con sus colegas mientras tratan de montar dudosos «negocios», vigila a su hermano pequeño y ayuda a su madre, que trabaja día y noche.

Pero una tarde uno de los golpes de Mathieu y sus amigos acaba mal y este no sabe a quién pedir ayuda. Salvo quizá a ese desconocido, Pierre, quien tras haberle escuchado tocar en la estación le entregó su tarjeta. Pierre solo pone una condición: deberá cumplir sus horas de servicio a la comunidad haciendo la limpieza del Conservatorio Nacional Superior de Música, del que es director.

A regañadientes, Mathieu acepta, pero Pierre en realidad tiene otra idea en la cabeza: el chico es un genio de la música y su instinto le dice que este puede ser el último tren para relanzar su carrera. Pero ¿están ambos preparados para dar un giro a sus destinos? ¿Tenemos todos derecho a una segunda oportunidad?

Opinión personal:

Aquella tarde no abandoné la librería solo con el libro concreto que había ido a buscar, sino también con este otro cuyas teclas del piano que aparecían en su portada llamó mi atención cuando miré hacia aquel rincón atestado de títulos y alejado de la mesa de novedades. La clase de piano, de Gabriel Katz, editada por SUMA, se mostraba apoyado en vertical sobre el lomo de aquellos que estaban colocados por orden alfabético en el mismo estante.

Cartel del filme «La clase de piano», de Ludovic Bernard

Tenía en mis manos la novela adaptada de la película francesa de Ludovic Bernard, Au bout des doigts (La clase de piano), estrenada en España en 2018. No había visto el filme, ni siquiera recordaba cuando estuvo en taquilla, pero soy aficionada al cine francés y me resulta imposible sustraerme de la literatura que toca otras artes como la música. Escrita por Gabriel Katz, autor de numerosas novelas de fantasía y suspense entre las que destacan la trilogía de Le Puits des mémoires y la serie Aeternia (a día de hoy, todas editadas en el idioma original), es asimismo guionista de televisión y esto se nota en el ritmo ágil que imprime a la novela gracias a la abundancia de diálogos, las frases cortas que se suceden en cascada y el empleo de un lenguaje directo, preciso y conciso que distingue la edad y cultura de los dos personajes principales. La historia transcurre en París, pero este hecho podría pasar desapercibido al lector dada la escasez de pasajes descriptivos.

La clase de piano ahonda en la idea de que los sueños se pueden cumplir a base de constancia y esfuerzo, con independencia de cuáles sean tus orígenes. Si además tienes talento, hasta puedes destacar o llegar a la excelencia en tu ámbito profesional. Para ser sincera, el argumento no es original, de hecho, es muy similar a otras historias llevadas a la gran pantalla: Step Up, ambientada en el mundo de la danza y protagonizada por unos jovencísimos Channing Tatum y Jenna Dewan, y El indomable Will Hunting, con Matt Damon y Robin Williams como protagonistas, y el primero con un cerebro increíble para las matemáticas.

Son muchos y muy variados los beneficios que la música tiene sobre las personas, y en especial la música clásica. Algunos la necesitamos casi como el respirar; un chute de notas que alimentan el alma y que nos desconectan de la rutina diaria, los ruidos de la calle, las preocupaciones y el estrés, e incluso de la fealdad que nos rodea. Se puede decir que este es el caso de Mathieu, el veinteañero protagonista de esta historia, para quien la música representa su bocanada de aire fresco cotidiano. La única. Durante los escasos minutos en que toca el piano de la estación Gare du Nord por la que pasa todos los días para ir a trabajar, no ve nada, no oye nada, salvo las notas que suspendidas en el aire danzan con esa parte de su interior que, traicionera, incontrolable, escapa volando. Algo similar le sucede a Pierre, un hombre atrapado en un matrimonio insulso y tedioso, y cuya labor como director en el Conservatorio Superior de Música de París es un barco que hace aguas. Sin embargo, escuchar a Mathieu tocar con soltura Preludio y fuga nº 2 en do menor de Bach, por casualidad, en aquella estación abarrotada de gente por la mañana, le cambia la vida.

Mathieu y Pierre son dos personas que, de entrada, no poseen nada en común. El primero, joven, de origen humilde, vive en precario con su madre y su hermano pequeño desde que su padre les abandonó hace años. Va por ahí con una máscara de dureza, indiferencia y chulería que oculta al ser sensible y con deseos de encajar entre aquellos otros que parecen tenerlo todo. Pierre es un hombre culto, sin carencias económicas, presionado en su trabajo ante la falta de resultados en los últimos años. Dos personas que se mueven en círculos muy distintos unidas por el azar gracias a su amor por la música clásica. Hay que decir que los ridículos estereotipos y prejuicios sociales que se tienen al adscribir a una persona a una categoría sin conocerla son cuestiones que se ponen de manifiesto en el texto. ¿Y acaso no es, asimismo, un falso cliché que a los jóvenes no les gusta la música clásica?

Un «negocio» turbio con sus colegas sale mal y Mathieu es arrestado y condenado a prestar servicios comunitarios como limpiador en el Conservatorio. Pierre le ayuda, pero no para que trabaje limpiando aulas y pasillos, sino para que tome clases con «la Condesa», la profesora más exigente de la institución. Ve algo en ese joven al piano que no ha visto en más de treinta años de profesión: la emoción, junto a un talento que raya la genialidad. Y la cosa no queda ahí: será su candidato al Premio a la Excelencia y solo dispone de unos pocos meses para prepararlo. ¿Lo conseguirá? ¿Logrará Pierre hacer que Mathieu venza sus miedos y crea en sí mismo? ¿Habrá hecho bien Pierre en seguir a su instinto y poner lo que queda de su carrera en manos de un joven que ni siquiera sabe solfeo?

Hay algo de traicionero en los primeros compases de laRapsodia’, una tentación belicosa, incluso fúnebre, que puede rápidamente caer en la caricatura. Pero este chaval ya no está ahí desde hace tiempo. Para él las notas son juguetes. Destellos, fuegos fatuos. Las deja ir con una especie de solemnidad etérea y el eco suspendido se encadena en un raudal de dulzura. Todo se ha esfumado en un suspiro: la aprehensión, la rebeldía y las poses. La música se instala en su cuerpo, le pasa por los hombros, se le mete por las venas igual que corre por las mías y, una vez más, siento que me brotan las lágrimas. Quizá solo es cosa mía; mis recuerdos a flor de piel, la vida que me ha dado buenos palos, la emoción que quise enterrar vuelven por la puerta de atrás.

La novela es predecible, pero se disfruta. Escrita en su mayor parte en primera persona con las voces alternadas de Pierre y Mathieu, el lector se sumergirá en una lectura amena que se desarrolla al compás del Preludio y fuga nº 2 en do menor (Bach), la Rapsodia (Listz), y el Concierto para piano nº 2 (Rajmáninov). Más de uno, al finalizar, echará mano de su biblioteca musical o de su habilidad para buscar en Youtube estas piezas musicales, con el fin de escucharlas y deleitarse con ellas.

¿Qué es lo que más me ha gustado? La descripción de los sentimientos y emociones que despiertan, tanto en Pierre como en el propio Mathieu, las obras que este último interpreta al piano. Y también, esos pocos recuerdos del pasado que guarda con celo Mathieu y que el autor plasma en determinados fragmentos narrados en tercera persona. Preciosos.

Además de Pierre y Mathieu, hay personajes dignos de mención. Entre ellos, Elizabeth («la Condesa»), profesora de técnica musical en el Conservatorio, de actitud rígida e inflexible durante las clases que imparte, ayudará a Pierre y a Mathieu en su objetivo. Curioso cómo las dudas iniciales que muestra ante la fachada de indiferencia de Mathieu, van desapareciendo poco a poco. Es el personaje que representa las cualidades de perseverancia y autoexigencia. Y Anna, una joven que estudia en el Conservatorio y con quien Mathieu comienza una relación. Ella será la encargada de mostrarle a Mathieu la falacia que hay en cierto estereotipo. Y, por supuesto, no puedo olvidarme de la música, la otra gran protagonista junto a Pierre y Mathieu.

Espero que la reseña de esta novela anime a su lectura y otros ejemplares idénticos al mío salgan de ese rincón de títulos publicados que suelen pasar desapercibidos, porque lo merece.

Mi valoración: 3.5/5

Puntuación: 3.5 de 5.
Título: La clase de piano
Autor: Gabriel Katz
Traductores: Sofía Tros de Ilarduya / Martin Ariel Schifino
Género: Narrativa contemporánea

Editorial: SUMA
Fecha publicación: 03/2019
Idioma: Español
Formato:Tapa blanda con solapas
Medidas: 152 X 228 mm
Páginas: 336
ISBN: 9788491293361
EAN: 9788491293361

Escrito por

Viajar, es mi pasión. La lectura, mi adicción. El café y el chocolate, mi sostén. Familia y amigos, mi conexión a tierra.

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